La agresividad de Trump hacia México, que sea para bien.

México vive una Cuarta Transformación Nacional. El renovado interés hacia nuestro país desde el extranjero, el combate frontal a la corrupción, así como la inversión directa y sin precedentes del gobierno federal en la economía social así lo demuestra.

Organismos internacionales como las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, participan y simpatizan con la nueva política económica y social del nuevo régimen, encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

De igual manera, corporaciones financieras globales como BlackRock, HSBC, JP Morgan, Misuho, Santander y Citigroup entre muchas otras, han mostrado interés de participar en los proyectos de desarrollo de la 4T.

En materia energética México tiene renovados bríos. En 6 meses de la Cuarta Transformación, aumentó 18 por ciento la producción de petróleo y las refinerías de Petróleos Mexicanos están logrando un esperanzador aumento en la producción de gasolinas.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Después de haber logrado la eliminación de aranceles al acero y el aluminio mexicano en los Estados Unidos de América, nos cayó como baño de agua fría un “tuit” de Donald Trump, en el cual nos amenazó con imponer un arancel del 5% a las importaciones mexicanas a su país, el cual podría aumentar gradualmente hasta llegar al 25 por ciento.

Enfilado hacia la reelección presidencial, Trump retoma el discurso de odio hacia México, el cual le dio resultado entre sectores radicales en la competencia frente a Hillary Clinton. Esto podría ser un gran error para el magnate rubio de modos repugnantes, toda vez que hoy las circunstancias en nuestro país son muy diferentes a las del año 2016, cuando en una atípica elección Trump resultó vencedor.

Dos años más tarde de la llegada de Trump a la Casa Blanca, AMLO logró una votación histórica en México, sentando también un precedente entre nuestros paisanos que votaron él en Estados Unidos, con 63 mil 863 sufragios.

Las políticas públicas de Andrés Manuel López Obrador para disminuir la migración de mexicanos y centroamericanos hacia los Estados Unidos han sido notorias. En tal virtud, el discurso de Trump también ha perdido fuerza en este sentido.

Mientras esto ocurre, emerge un renovado interés por México de grandes potencias como Rusia y China, y el ánimo de la Unión Europea por profundizar los lazos comerciales y de cooperación con nuestro país va en aumento. Las múltiples guerras comerciales de Trump al rededor del mundo, están uniendo a las potencias en su contra, creando quizá sin querer, desventajas geopolítcas estratégicas para su nación. Tal es el caso de la alianza estratégica entre China y Rusia para desarrollar la tecnología 5 G, después del trato deplorable sufrido por el gigante asiático HUAWEI.

Dicho lo anterior, parece haber llegado la hora de activar los múltiples acuerdos y tratados de libre comercio que México tiene celebrados con diversos países y regiones del mundo, para mitigar la dependencia comercial de más de un 80% con los Estados Unidos de América.

El México de la Cuarta Transformación decidido a sepultar al neoliberalismo, hoy podría tener muchos recursos para avanzar a su soberanía en materias como la alimentaria.

Andrés Manuel López Obrador se ha pronunciado muchas veces en favor de la soberanía alimentaria y por el no uso de productos transgénicos en la agricultura nacional. En diferentes foros le ha referido al campo mexicano como la fábrica más importante del nuestra nación.

Dada la agresividad de Donald Trump hacia nuestro país y las condiciones que tenemos a favor, es pertinente analizar un Caballo de Troya incluido dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T MEC). Se trata del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, revisado en Ginebra el 19 de marzo de 1991 (UPOV 1991).

Es tan perturbador este convenio internacional para la protección de obtenciones vegetales, que a pesar de estar dirigido absolutamente a productos agrícolas (como su nombre lo indica), no aparece en el capítulo 3 del T-MEC referente a Agricultura, sino en el capítulo 20, dedicado a Derechos de Propiedad Intelectual.

Las empresas multinacionales dedicadas a la venta de productos agrícolas transgénicos, han dedicado décadas y millones de dólares para poder vender en México sus semillas patentadas, y para modificar las nuestras con alguna alteración genética, para después registrarlas como exclusivas de sus corporaciones. Solo por una demanda colectiva interpuesta en el año 2013, empresas como Monsanto, Syngenta, Dow Agrosciences y PHI México o Dupont, no han podido distribuir sus semillas en México.

Un ejemplo de cómo afecta el acta UPOV 1991:

En este momento estoy disfrutando de un delicioso melón. Si me da la gana puedo ir a un terreno donde puedo sembrar las semillas de este rico melón y así tener melones dentro de poco tiempo. Con la UPOV 2019, si este melón hubiera sido producto de alguna semilla patentada, no podría producir melones sin pagarle una regalía a la empresa patentizadora u obtentora de los derechos de esas semillas. Peor aún, quizá las semillas de este suculento melón serían diseñadas para no germinar.

Siendo nuestros ancestros los creadores de todas las especies nativas de maíz, resulta un alto riesgo para nuestro México la adhesión al acta UPOV 1991. Contamos con 62 razas de maíz nativas que debemos defender. Este logro que nuestros abuelos tardaron 10 mil años en crear a partir del teosinte, no lo podemos perder.

Siguiendo a Víctor Manuel Toledo, Secretario del Medio Ambiente, “La perspectiva de la habitual geometría de izquierda y derecha ha sido reemplazada por una nueva disyuntiva: políticas hacia a la vida o hacia la muerte”.

Una vez explicado el grave riesgo de la UPOV 1991 en el T-MEC, es oportuno conocer la guerra sin tregua librada desde 1988, por las corporaciones decididas a monopolizar nuestra agricultura, con la ayuda de malos gobiernos anteriores.

Desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari iniciaron dos fenómenos en materia agrícola:

1. El abandono del campo.
2. La construcción de una amplia arquitectura legislativa para favorecer a las grandes empresas transnacionales productoras de semillas transgénicas.

En México, las presiones para beneficiar a las empresas transnacionales productoras de semillas genéticamente transformadas, han ido de la mano y en aumento en cada una de las firmas de los tratados de libre comercio. Especialmente, el TLCAN, el T-MEC y el TTP11. La Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), ha sido un instrumento eficaz de presión para introducir productos de empresas como MONSANTO (ahora BAYER) en diversos países del mundo.

En principio, la UPOV fue creada por el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales. A través de los años, sus actas principales han sufrido cambios sustanciales que contravienen sus objetivos originales. Esto es evidente si se observan las actas de 1978 y 1991.

Nuestro país firmó el Acta de 1978, la cual es muy diferente a la de 1991 en lo siguiente:

El Acta 91 se convirtió en un sistema internacional de patentes que quita por completo potestad para registrar variedades vegetales en los países de origen. Esto se desprende de la figura del OBTENTOR.

Definición de OBTENTOR en el Acta 91:

  • La persona que haya creado o descubierto y puesto a punto una variedad.
  • La persona que sea el empleador de la persona antes mencionada o que haya encargado su trabajo, cuando la legislación de la Parte Contratante en cuestión así lo disponga.
  • El causahabiente de la primera o de la segunda persona mencionadas, según el caso.

El T-MEC obliga a las partes a ratificar o adherirse a la UPOV 1991. La lucha ofrecida por las empresas transnacionales para entrar a nuestro país ha sido intensa.
Durante el gobierno de Ernesto Zedillo se modificó sustancialmente la Ley Federal de Variedades Vegetales, para dejarla en total sintonía con el Acta 91 de la UPOV.

Así quedó establecido en concepto de OBTENTOR:

Persona física o moral que mediante un proceso de mejoramiento haya obtenido y desarrollado una variedad vegetal de cualquier género y especie.

También se advierten otras diferencias profundas entre el Acta 78 y el Acta 91 de UPOV. El Acta de 1978 es adecuada para países en desarrollo, por no obligar a los estados miembros a proteger todas las especies y géneros, como sí lo hace el Acta de 1991.

Por otra parte, el Acta de 91 elimina o restringe el “Derecho del agricultor“, que consistía en permitir a estos el multiplicar sin fines de comercialización una variedad protegida, tantas veces como lo desee sin que tenga que pedir permiso al creador, siempre y cuando la semilla obtenida sea para sembrarla en su propia parcela.

Un aspecto grave del Acta de UPOV 1991, es que los solicitante pueden registrar sus variedades vegetales solo mostrando ensayos, sin haber conseguido aún muestras físicas de los productos.

El Acta de 1991 extiende los derechos del creador de la nueva variedad, a los productos cosechados. Es decir, beneficios sobre la semilla y el producto de la semilla.

En el gobierno de Vicente Fox, desapareció la Productora Nacional de Semillas (Pronase), y de esta forma se propició la dependencia de las semillas de empresas particulares.

Durante el sexenio de Felipe Calderón se creó la Ley Federal de Producción, Certificación y Comercio de Semillas, abriendo por completo la puerta para la venta de semillas transgénicas en México.

Como se puede observar, son múltiples y muy diversas las acciones que llevaron a cabo los gobiernos neoliberales, para desmantelar el campo mexicano, mientras se promovía entrada de productos transgénicos.

Múltiples leyes fueron reformadas para homologarlas por completo con el Acta UPOV 91, eliminando así la autoridad del Estado mexicano, como es el caso del artículo 16 de la Ley de Propiedad Industrial:

Artículo 16 LPI:

Serán patentables las invenciones que sean nuevas, resultado de una actividad inventiva y susceptibles de aplicación industrial, en los términos de esta Ley, excepto:
I.- Los procesos esencialmente biológicos para la producción, reproducción y propagación de plantas y animales;
II.- El material biológico y genético tal como se encuentran en la naturaleza;
III.- Las razas animales;
IV.- El cuerpo humano y las partes vivas que lo componen, y
V.- Las variedades vegetales.

Por todo lo anterior, la adhesión de México al Acta 91 de la UPOV por medio de la firma del T-MEC, sería la culminación de un plan de los gobiernos neoliberales, que han beneficiado a las empresas transnacionales, abandonando al campo mexicano.

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Sobre el Autor

José Alfredo Gutiérrez Falcón José Alfredo Gutiérrez Falcón es abogado con especialidad en temas de Unión Europea y sistemas de integración en el mundo. Es articulista y se ha especializado en el manejo de tecnologías de comunicación. Una de sus pasiones es la elaboración de estrategias de marketing digital.

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